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biblioteques i arquitectura | libraries and architecture

Hacia un nuevo modelo de biblioteca

Khem_flickr

Necesitamos repensar de forma radical y disruptiva nuestro futuro profesional, y el de nuestros edificios de bibliotecas. Y no se trata de introducir pequeñas mejoras, o de hacer algo nuevo para que nada cambie. No. Esto ya no sirve. A pesar del éxito evidente y reconocido del modelo actual de biblioteca, la realidad social, económica y cultural se impone como una losa pesada, y esta realidad impone, quiere y necesita un cambio sistémico, una nueva manera de hacer y pensar las bibliotecas (de todo tipo, no sólo públicas). Es decir, lo que hemos hecho y planificado durante los últimos 30 años, hoy en día, ya no sirve. Me pregunto si habría que hacer un nuevo Mapa de Lectura. Y me pregunto también si una Biblioteca de la magnitud y las dimensiones de la nueva Biblioteca Pública de Birmingham es aplicable en nuestro entorno y ecosistema social y cultural; e incluso si sería recomendable construirla. Y tengo serias dudas sobre en qué sentido responder, aunque mi intuición me hace pensar que no.

Creo que los movimientos en los usos de los edificios culturales que son las bibliotecas se encaminan hacia una (inter)relación entre usuario/biblioteca cada vez más virtualizada, a distancia. Y dentro de este nuevo entorno, hacia un estado permanente de movilidad y liquididad, de absoluta ubicuidad. Los fondos, ahora digitalizados, desaparecen del paisaje bibliotecario. En este sentido, apuesto por implementar una reducción notable del espacio bibliotecario, en unidades más pequeñas, más flexibles, dinámicas, eficaces, sostenibles, independientes y fácilmente operativas . Ya no es necesaria la “gran biblioteca central”. Imagino más bien una red de pequeños nodos esparcidos por el territorio (por la ciudad), que ofrecen una relación más cercana con los usuarios. La presencialidad continuará siendo necesaria e imprescindible, no nos engañemos, pero esta requiere ahora nuevas formas que se alejan de las magnitudes grandes. Bibliotecas a escala personal. Imagino estos nodos como puntos de intercambio social a pequeña escala (la gran zona de intercambio social es y debe ser la calle, la plaza), con una mínima colección impresa, varios dispositivos de acceso a Internet (ordenadores, portátiles, tabletas, etc…), y sobre todo, con la máxima conectividad posible en forma de redes wi-fi. Y el resto del espacio estaría destinado a acoger actividades de todo tipo a pequeña escala, cercanas, y con un interés evidente para una comunidad de usuarios posible y necesariamente inferior a los estándares con los que nos movemos hoy en día. Quizás en la reducción y en el acercamiento a escala de cada persona individual, esté la clave de nuestra supervivencia.

Es lo que pienso. Esta opinión puede ser tan válida o tan estúpida como cualquier otra. Puedo o no estar equivocado, no lo sé. Pero lo que si que pienso es que hay que ser osados ​​y pensar en lo nuevo, en un futuro diferente. Nos tenemos que poner todos juntos, en grupo. Todo el colectivo profesional. Y es imprescindible que todos los actores implicados en la planificación, el diseño y la gestión de los edificios bibliotecarios piensen un nuevo mañana, y que nos sentemos juntos a pensarlo y escribirlo. Es necesario que experimentemos, y es necesario que nos equivoquemos. Pero hay que hacerlo. La no acción sería nuestra muerte.

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One Response

  1. JGNo Gravatar says

    El artículo me pareció interesante. La idea de los nodos aún más. Es una propuesta razonable y aplicable. Aunque yo crea que la distancia o la falta de utilización de las bibliotecas está directamente relacionada con su gestión. No existe otra forma de renovar la biblioteca, sino con un nuevo modelo gestión. Son pocos los modelos de gestión que se basan en una relación directa con el usuario. Normalmente existe “él/usuario” y “nosotros/biblioteca”. Y siempre es el mismo formula: “que quiere él que nosotros hagamos”. Y los modelos de análisis de las necesidades son demasiado “engorrosos” de aplicar y llevan demasiado tiempo para los días de hoy. Además de no crearen un verdadera relación usuario-biblioteca. Apenas lo llamamos, cuando necesitamos su opinión o justificar nuestra existencia. Hay que cambiar el enfoque a nivel de gestión, mucho más en una época que “clama” por una verdadera participación ciudadana. Este futuro y posible modelo no es tarea fácil, pues exige que se reflexione sobre las bases de la biblioteca, su esencia, su función y sus servicios. Qué papel debemos tener: ¿Educar, abrir puertas a lo nuevo, formar, ser un espacio social o apenas un lugar de acceso a la información? Además la misión de la biblioteca está directamente relacionada con el lugar que debe ocupar el usuario (o su opinión) en la toma de decisiones dentro de la misma.

    NOTA:Cuando hablo siempre pienso en realidades cercanas como España y Portugal.

    Lo dicho no invalida en nada lo que se presenta en el artículo. La idea de los nodos, pequeños espacios más cercanos sería un paso para crear una mayor relación con el usuario.

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