Archive for 15 May 2011

The three revolutions to the digital library

llibreportada

Luis Fernández-Galiano lists the three major revolutions that have taken place in the field of books:

“The first revolution of writing, almost two millennia ago, replaced the roll by the codex (…), the second revolution, just over half a millennium, replaced the manuscript for the press (…), the third, which we happen to witness, has made the transition from physical form to digital information (…) “

Then, however, warns that this ultimate revolution is of a nature quite different from the previous two, and has expanded his horizons when he says “once you notice that the last metamorphosis is different in nature to the above, because the passthe material universe from the scrolls, codices, or books to the virtual world of networks spatial needs of conventional libraries fade away”. In fact, we are witnessing an exciting and historic moment, because not only are we moving toward digital information, but this also involves rethinking and redefining the iconic building and more representative of the information, the library. If until now the changes in books and printed documents had not affected the building, we are currently engaged in a double revolution, which includes the building, and this makes it especially momentous. The foundations of what we thought immutable and enduring begin to falter, and depends only on us, the librarians, together with the architects we lead this paradigm shift.

Fernández-Galiano immediately draws a negative hypothesis on library buildings, “making unnecessary the specific buildings and converting existing architectures libraries expendable fossil was constructed in an outmoded information permanently. Is that your destiny?”, he asks. But immediately points to a completely positive future scenario in which large institutions and small-scale libraries survive, giving specific responses to the demands of his audience, and adapt their spaces to new uses that society and the public ask to libraries. He concludes “At the end, human beings like us the game, and neither can substitute telework interactive vitality of the office, or reading can replace screens scattered informal contact research centers, places of education or libraries (…) the library will not distant material our library obsolete”. And we move into a state of cohabitation, presence and shared equally important: a digital library of easily accessible, ubiquitous, open permanently, and a physical library building will become a social par excellence, a meeting place for citizens. Librarians certainly we are making efforts to move in this direction, driving the digitization and democratic and open access to digital information, and rethinking our buildings, transforming them to accommodate some uses that are already present.

SOURCES:

  • Image [Accessed: May 13, 2011]
  • Luis Fernández-Galiano. “La biblioteca digital”. In: Arquitectura Viva, n. 135 (2010), p. 3

Popularity: 1% [?]

Les tres revolucions vers la biblioteca digital

llibreportada

Luis Fernández-Galiano enumera les tres principals revolucions que han tingut lloc en l’àmbit dels llibres:

“La primera revolución de la escritura, hace casi dos milenios, sustituyó el rollo por el códice (…); la segunda revolución, hace algo más de medio milenio, reemplazó el manuscrito por la imprenta (…); la tercerca, de la que nos ha tocado ser testigos, ha efectuado el tránsito del impreso físico a la información digital (…)”

De seguida, però, adverteix que aquesta última revolució és d’una naturalesa ben diferent a les dues anteriors, i que ha ampliat els seus horitzons, quan afirma “enseguida se advierte que la última metamorfosis tiene una naturaleza distinta a las anteriores, porque al pasar del universo material de los rollos, los códices o los libros al mundo virtual de las redes las necesidades espaciales de las bibliotecas convencionales se desvanecen”. En efecte, estem vivint un moment apassionant i històric, ja que no només estem transitant cap a la informació digital, sinó que també tot plegat comporta repensar i redefinir l’edifici icònic i més representatiu de la informació, la biblioteca. Si fins ara els canvis en els llibres i els documents impresos no habien afectat l’edifici, actualment ens trobem immersos en una doble revolució, que inclou l’edifici, i aquest fet fa que sigui especialment trascendental. Els fonaments d’allò que creiem immutable i perdurable comencen a trontollar, i només depén de nosaltres, els bibliotecaris, que liderem conjuntament amb els arquitectes aquest canvi de paradigma.

Fernández-Galiano dibuixa de seguida una hipòtesi negativa sobre els edificis bibliotecaris, “haciendo innecesarios los edificios específicos y convirtiendo las actuales bibliotecas en arquitecturas prescindibles, fósiles construidos de una era de la información periclitada de forma definitiva. ¿Es ese su destino?”, es pregunta. Però de seguida apunta un escenari de futur absolutament positiu, en què les grans institucions i les biblioteques de petita escala sobreviuen, donant les respostes específiques a les demandes del seu públic, i adaptant els seus espais als nous usos que la societat i la ciutadania demana a les biblioteques. I conclou “Al cabo, los seres humanos gustamos del encuentro, y ni el teletrabajo puede sustituir la vitalidad interactiva de la oficina, ni la lectura en pantallas dispersas puede reemplazar el contacto informal en los centros de investigación, los lugares de enseñanza o las bibliotecas (…) la biblioteca a distancia tampoco hará obsoleta nuestra biblioteca material”. I és que avancem cap a un estat de co-habitació, de presència i importància compartides per igual: una biblioteca digital de fàcil accés, ubiqua, oberta permanentment; i una biblioteca física que esdevindrà l’edifici social per excel·lència, un lloc de trobada ciutadà. Els bibliotecaris sens dubte ja estem fent esforços per avançar en aquest sentit, impulsant la digitalització i l’accés democràtic i obert a la informació digital, i també repensant els nostres edificis, transformant-los per a donar cabuda a uns usos que ja són present.

FONTS:

  • De la imatge [Consulta: 13 de maig de 2011]
  • Luis Fernández-Galiano. “La biblioteca digital”. En: Arquitectura Viva, n. 135 (2010), p. 3

Popularity: 8% [?]

Las metáforas en la era de la biblioteca digital

metaforesdigitals

La arquitectura siempre ha sido una de las máximas representaciones físicas y materiales del conocimiento humano. Es y ha sido la visualización ciudadana del saber, de la cultura y de las ciencias, de los avances técnicos y tecnológicos. Y por tanto, la arquitectura también ha sido una gran herramienta educadora y al servicio de la formación. Así lo expresa Werner Oechslin cuando dice “La arquitectura -literalmente un soporte sólida y estable para el saber-siempre ha estado al servicio concreto de este trabajo formativo, en virtud de su capacidad innata para preservar la cultura del recuerdo”. Y es que la arquitectura siempre ha tenido la voluntad fundamental de perdurar, incluso podríamos decir de ser eterna. La arquitectura como soporte perdurable, constante y educativo de las capacidades y el saber humanos. Y es en este punto donde la arquitectura y la biblioteca consiguen una unión especial, y casi indisoluble.Y es que la biblioteca, en sus funciones primigenias, acoge y preserva también todo el conocimiento y saber de los hombres, fijado de forma perdurable en libros y otros materiales impresos. Se unen aquí la arquitectura como continente, y la biblioteca como contenido, y ambas con una finalidad última, de la conservar, preservar y perdurar… pero también la de educar. Diríamos que la biblioteca es la arquitectura total, su meta máxima y su perfecto resultado. “Esto conduce a la idea de la biblioteca como una verdadera arquitectura prístina y concreta”. La arquitectura y la biblioteca dan así una estabilidad y una forma sólida al conocimiento humano, una forma estable, constante.

Esta forma se ha ido transformando y mejorando durante los siglos, adaptándose a las necesidades específicas de cada sociedad, a las formas de pensar, actuar y entender el mundo concretas de cada momento histórico. Y en estas formas, los edificios y la biblioteca han adoptado diferentes metáforas, diferentes formas de organización del espacio, que respondían a la idea básica de ser un contenedor y un acceso al conocimiento. Las bibliotecas como edificio han sido capaces de dar forma física, representativa e icónica a una idea y a un concepto; los edificios eran en sí mismos una metáfora.

Así, podemos encontrar algunas metáforas que se han ido repitiendo en diferentes bibliotecas: las grandes salas circulares, centrales y geométricamente perfectas, y con una fuerte presencia de libros y que simbolizaban un acceso controlado al conocimiento, ordenado de forma meticulosa y precisa, como encontramos en la Biblioteca Pública de Estocolmo o en la British Library. La forma de abanico y especialmente los patios hundidos para libros, típicos de la arquitectura bibliotecaria de Alvar Aalto, como símbolo de áreas recluidas destinadas al estudio y a la investigación, y con libros excluidos de préstamo. El contenedor central para los libros y el conocimiento, recluido pero al mismo tiempo visible desde la entrada y al que hay que ascender para tener acceso, de la Biblioteca ExeterEl aspecto de templo del saber, con fachadas ciegas y pequeñas ventanas altas por todo el perímetro, que tenían las primeras bibliotecas de la Mancomunidad de CataluñaO las espirales ascendentes y continuadas de conocimiento, en forma de cinta continua donde se clasifican todos los libros de la biblioteca, presentes en la Biblioteca Pública de Seattle o en la Biblioteca de la Musashino Art UniversityEn todas se repite una misma idea: un acceso, una ascensión hacia el conocimiento y el saber.

Estas metáforas y esta organización espacial tenían todo el sentido en la era Gutemberg, en la era de los documentos impresos. Pero me pregunto si en la era de la biblioteca digital, estas metáforas siguen siendo igualmente válidas. En un momento de fuerte transformación del espacio físico de la biblioteca, e incluso de su reformulación hacia un nuevo concepto totalmente nuevo y creo que aún sin definir, ¿tiene validez todavía una organización física y metafórica basada en el acceso a un conocimiento que hoy en día ya es accesible por otros medios? En la era de la biblioteca digital, los edificios deberán adoptar y desarrollar nuevas metáforas, nuevos símbolos. Por qué de edificios de bibliotecas no tengo ninguna duda de que se seguirán haciendo, pero también tendrán que escenificar y representar físicamente cómo accedemos a la información y al conocimiento digitales en nuestro momento histórico. Esto también es una función de la biblioteca.

FUENTES:

  • De la imagen [Consulta: 12 de mayo de 2011]
  • Werner Oechslin. “Bibliotecas y Principios: el ‘otro’ origen de la arquitectura”. En: Arquitectura Viva, n. 135 (2010), p. 19

Popularity: 26% [?]

Les metàfores en l’era de la biblioteca digital

metaforesdigitals

L’arquitectura sempre ha estat una de les màximes representacions físiques i materials del coneixement humà. És i ha estat la visualització ciutadana del saber, de la cultua i de les ciències, dels avenços tècnics i tecnològics. I per tant, l’arquitectura també ha estat una gran eina educadora i al servei de la formació. Així ho expressa Werner Oechslin quan diu “La arquitectura -literalmente un soporte sólido y estable para el saber- siempre ha estado al servicio concreto de este trabajo formativo, en virtud de su capacidad innata para preservar la cultura del recuerdo“. I es que l’arquitectura sempre ha tingut la voluntat fonamental de perdurar, fins i tot podriem dir d’ésser eterna. L’arquitectura com a suport perdurable, constant i educatiu de les capacitats i el saber humans. I és en aquest punt on l’arquitectura i la biblioteca aconsegueixen una unió especial, i quasi indissoluble. I és que la biblioteca, en les seves funcions primigènies, acull i preserva també tot el coneixement i saber dels homes, fixat de forma perdurable en llibres i altres materials impresos. S’uneixen aquí l’arquitectura com a continent, i la biblioteca com a contingut; i ambdues amb una finalitat última, de la conservar, preservar i perdurar… però també la d’educar. Diriem que la biblioteca és l’arquitectura total, la seva fita màxima i el seu perfecte resultat. “Esto conduce a la idea de la biblioteca como una verdadera arquitectura prístina y concreta“. L’arquitectura i la biblioteca donen així una estabilitat i una forma sòlida al coneixement humà; una forma estable, constant.

Aquesta forma s’ha anat transformant i millorant durant els segles, adaptant-la a les necessitats específiques de cada societat, a la forma de pensar, actuar i entendre el món concretes de cada moment històric. I en aquestes formes, els edificis i la biblioteca han adoptat diferents metàfores, diferents formes d’organització de l’espai, que responien a la idea bàsica d’ésser un contenidor i un accés al coneixement. Les biblioteques com a edifici han estat capaces de donar forma física, representativa i icònica a una idea i a un concepte; els edificis eren en si mateixos una metàfora.

Així, podem trobar algunes metàfores que s’han anat repetint en diferents biblioteques: les grans sales circulars, centrals i geomètricament perfectes, i amb una forta presència de llibres i simbolitzaven un accés controlat al coneixement, ordenat de forma meticulosa i precisa, com trobem a la Biblioteca Pública d’Estocolm o la British Library. La forma de ventall i especialment els patis enfonsats per a llibres, típics de l’arquitectura bibliotecària d’Alvar Aalto, com a símbol d’àrees recloses destinades a l’estudi i a la recerca, i amb llibres exclosos de préstecs. El contenidor central per als llibres i el coneixement, reclòs però al mateix temps visible des de l’entrada i al qual s’hi ha d’ascendir per a tenir-hi accés, de la Biblioteca Exeter. L’aspecte de temple del saber, amb façanes cegues i petites finestres elevades per tot el perimetre, que tenien les primeres biblioteques de la Mancomunitat de Catalunya. O les espirals ascendents i continuades de coneixement, en forma de cinta continua on es classifiquen tots els llibres de la biblioteca, presents a la Biblioteca Pública de Seattle o a la Biblioteca de la Musashino Art University. En totes es repeteix una mateixa idea: un accés, una ascenció cap al coneixement i el saber.

Aquestes metàfores i aquesta organització espacial tenien tot el sentit en l’era Gutemberg, en l’era dels documents impresos. Però en pregunto si en l’era de la biblioteca digital, aquestes metàfores continuen sent igualment vàlides. En un moment de forta transformació de l’espai físic de la biblioteca, i fins i tot de la seva reformulació cap a un nou concepte totalment nou i crec que encara sense definir, té validesa encara una organització física i metafòrica basada en l’accés a un coneixement que avui dia ja és accessible per uns altres mitjans? En l’era de la biblioteca digital, els edificis caldrà que adoptin i desenvolupin noves metàfores, nous símbols. Per què d’edificis de biblioteques no en tinc cap dubte que se’n continuaran fent; ara bé, caldrà també que escenifiquin i representin físicament com accedim a la informació i al coneixement digitals en el nostre moment històric. Això també és funció de la biblioteca.

FONTS:

  • De la imatge [Consulta: 12 de maig de 2011]
  • Werner Oechslin. “Bibliotecas y principios: el ‘otro’ origen de la arquitectura”. En: Arquitectura Viva, n. 135 (2010), p. 19

Popularity: 21% [?]

Nova seu de la Biblioteca Pública de Castellbisbal

castellbisbal2

Demà divendres 13 de maig entra en funcionament la nova seu de la Biblioteca Josep Mateu i Miró de la localitat de Castellbisbal.

La nova seu de la biblioteca ocupa més de 1.300 metres quadrats útils distribuïts en dos nivells, i és un projecte de l’equip d’arquitectes Manciñeiras/Parés Arquitectes Associats. A la planta baixa hi ha una sala polivalent i una sala d’estudi, l’àrea de diaris i revistes i la zona infantil. A la planta superior hi ha la zona general, l’espai de formació, un espai de suport i la zona de treball intern. La Biblioteca disposa d’un fons de 6.800 documents i 124 subscripcions a diaris i revistes.

 

Popularity: 10% [?]

Biblioteca Agustí Centelles, de Barcelona

BCN URGELL

Cuando me dijeron que el acceso a la biblioteca sería por la planta tercera y que ocupaba hasta la séptima, me costó de creer. Después de muchos años explicando por todas partes que la biblioteca pública debe estar a pie de calle, que debe ser accesible, que debe ser como un escaparate en el espacio público de todo lo que pasa
dentro, etcétera… ahora tenía que lidiar en un proyecto que de entrada negaba todo esto. Vaya reto! “Nunca creas que ya lo has visto todo”, pensaba. Ahora, casi cuatro años más tarde, cuando se abren las puertas de la biblioteca Agustí Centelles, en el Centro Cultural Teresa Pàmies de Barcelona, ​​creo que el reto se ha superado con éxito. Es mérito, en gran parte, de los arquitectos Víctor Rahola y Jorge Vidal.

Las condiciones de entorno en la ciudad de Barcelona son siempre muy duras: a menudo se trabaja con fuertes limitaciones urbanísticas, geométricas, programáticas, y de disponibilidad de espacio, que condicionan mucho el proyecto. En este caso el solar era fantástico: de forma rectangular, con grandes dimensiones, con fachada a una calle del Eixample y la fachada interior al jardín interior de manzana. Pero el programa preveía diversidad de usos, además del de biblioteca: centro cívico (con auditorio, sala de exposiciones, salas talleres, gimnasio, etcétera) y guardería. La suma de usos cívicos y culturales genera sinergias. Al aumentar la escala de la intervención aparece un polo de actividad mucho más potente. Pero esta suma de usos implica una mayor complejidad programática que obligó, en este caso, a hacer una distribución del programa en altura. Los arquitectos priorizaron la ubicación del auditorio en planta baja, de manera que los usos de centro cívico y guardería quedan en plantas sótano, entresuelo, primera y segunda, y se reservan las plantas superiores, con mejores vistas y más luz, para la biblioteca. Creo que el dibujo que explica mejor el proyecto es la sección, precisamente por esta preponderancia de la organización de los espacios en vertical.

Las fachadas quedan ya definidas por estas primeras decisiones de proyecto. Los tres ascensores que deben subir a la biblioteca se dibujan en la fachada principal y el volumen del auditorio caracteriza la fachada posterior. Dobles y triples espacios se distribuyen en la sección para definir los espacios principales de la biblioteca, la logia de la fachada posterior, con la terraza de la guardería, y el patio inglés de bajo del auditorio, que ilumina la planta sótano. Finalmente, la puerta de la calle hacia el interior de manzana a través de un paso a triple altura es el contrapunto a la verticalidad de los ascensores en la fachada principal. Las fachadas explican de forma magistral el encaje programático interior. Son muy “transparentes” conceptualmente. Tienen un gran carácter que surge precisamente de las condiciones internas del edificio. Creo que esta es una de las virtudes del proyecto.

Xavier Monteys dice, en un artículo en El País, que lo más estimulante es el interior. Las diversas plantas de la biblioteca están relacionadas a través de estos dobles y triples espacios, atravesados ​​por escaleras que hacen que el paseo por el interior sea un placer, con una luz tamizada y unas vistas privilegiadas sobre las salas de lectura y la ciudad . En el doble espacio de la zona de acceso se encuentra la zona de periódicos y de novedades. Se accede a la planta 4 a través de una escalera de doble tramo suspendida sobre la calle Urgell. El espacio central de la biblioteca es el triple espacio que relaciona las plantas 4, 5 y 6, en la base del cual está la zona de lectura informal, con sillones de colores vivos y formas orgánicas. Junto a la fachada posterior se concentran las mesas de estudio y lectura más formal, todas con conexión eléctrica para portátiles. Entre las plantas 5 y 6 encontramos otro doble espacio, expuesto sobre la calle, y también otro en el rincón donde está el conjunto de ordenadores, bajo un enorme gráfico de una red amorfa.

Quiero destacar la relevancia de los elementos gráficos como parte integrante del proyecto, definidor también de la arquitectura. En este caso el mérito es del artista gráfico Peret, que ha llenado el espacio de imágenes alegóricas al contenido de las estanterías.

En la zona infantil los arquitectos han apostado por un uso más intensivo del color, así como de algunos elementos gráficos, que ayudan a dar carácter lúdico e informal en los espacios de lectura, alejándolos de las imágenes más tradicionales de la biblioteca.

La elección cuidadosa del mobiliario, del uso del color y los elementos gráficos ha contribuido a la definición de áreas de lectura ambientalmente diversas: diferentes ambientes para diferentes formas de lectura. No se lee igual un cómic que un periódico. Los jóvenes quizás quieren un banco muy largo para estirarse. Las personas mayores querrán una butaca cómoda, alta y con brazos. En un rincón encontraremos dos butacas de piel, en otro una de madera, o tapizadas… En la zona infantil una niña entra en una burbuja en la que se puede aislar del mundo para leer, recluida. Otro niño quizás encontrará más cómodo leer a lomos de un perro … Creo que en los proyectos de biblioteca la elección de estos elementos debe considerarse como una parte importante del proyecto, que debe estar también en manos del equipo que coordina el arquitecto, como ha sido en este caso . El resultado final lo agradece.

En definitiva, Rahola y Vidal han logrado en la calificación de los espacios interiores de la biblioteca como espacios públicos, a pesar del inconveniente inicial de tener que ubicarla desconectada del espacio público de la calle. Las buenas vistas al exterior, los dobles espacios y la luminosidad de los interiores han jugado a favor, pero también el oficio de los arquitectos en cada uno de sus actos, desde las primeras decisiones de proyecto hasta el último detalle.

FUENTES:

Blog Widget by LinkWithin

Popularity: 100% [?]