1. Quién eres?
Daniel Torres Burriel, 37 años, natural y residente en Zaragoza, Aragón. Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Zaragoza. Alérgico a los gatos y a las aspirinas.
2. A qué te dedicas? Cómo es tu trabajo?
Me dedico profesionalmente a la consultoría de usabilidad y experiencia de usuario (UX). Tengo 15 años de experiencia en el sector web, y desde hace 4 años trabajo de forma independiente. Hasta entonces estuve trabajando para la compañía Net2u_, recientemente adquirida por Everis.
3. Cómo llegaste hasta este trabajo?
Te vas a reír. Llegué por no querer hacer el servicio militar. Tras agotar los períodos de aplazamiento de incorporación al servicio debido a que estaba estudiando, no me quedó más remedio que optar por la versión pacífica de hacer la Prestación Social Sustitutoria a través de horas de voluntariado en una entidad sin ánimo de lucro. De ese modo empecé a tomar contacto con el mundo de la web en la asociación en la que hice mis horas de voluntariado (ADICAE). Me pidieron que les echara una mano en el tema de internet ya que estaban un poco perdidos, y como mi obligación era hacer cosas, aproveché para aprender a la vez que cumplía “con mi obligación”.
4. Qué crees que puedes aportar a la biblioteconomía, y que no pueda hacer un bibliotecario?
No estoy muy seguro de lo que no puede hacer un bibliotecario, eso que vaya por delante. Lo que entiendo que podría aportar es feedback acerca de cómo el mundo se mueve alrededor de los libros. Y mucho me temo que el mundo se mueve de forma tangencial: nos acercamos a los libros sólo cuando los necesitamos. Luego nos olvidamos. Eso no es ni malo ni bueno, es una realidad. O al menos es una parte de la realidad, importante. El bibliotecario haría muy bien en adaptar todo su conocimiento a la realidad que en cada momento le toque vivir. De todos modos, insisto, no soy un gran conocedor ni de la actividad ni del día a día de los bibliotecarios.
5. Crees que la biblioteconomía interesa sólo a los bibliotecarios?
Sí, lo creo totalmente. Y lo creo porque es un mundo que observo desde fuera. Y eso no es así necesariamente por falta de interés, sino que es la imagen que exportan al exterior. O por lo menos en mi entorno vital es así.
Imagino que es algo compartido por muchas profesiones o disciplinas: la deficiente comunicación hacia afuera. En mi campo de trabajo es una lucha constante el tratar de explicar y comunicar adecuadamente lo que hacemos, por lo que lo hacemos y los beneficios que puede suponer la acción de un diseñador de experiencia de usuario.
6. Cómo valoras tu relación con los bibliotecarios?
Como excelente. Muy por encima de algunas visiones de estos profesionales como “ratas de laboratorio” o “señores que viven en su cueva de libros” mi relación ha sido extraordinaria. Y digo ha sido porque desde unos años a esta parte he echado en falta la acción o la presencia de los bibliotecarios en el entorno web. El componente de recomendación que aportan los bibliotecarios, más allá de las temáticas de los libros, me parece un valor extraordinario que no se debería perder, independientemente del canal en el que nos estemos moviendo.
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